Mi casa
He tenido bastantes casas a lo largo de mi vida. La primera es la antigua casa de la calle del Amparo, en el madrileño barrio de Lavapiés. Era una casa estupenda, la que más me ha gustado. Estuve en ella hasta los diez años más o menos.
Luego vino la casa de Leganés, situada cerca del entonces proyecto de centro comercial Parquesur. Una casa grande, luminosa, y donde tuve mi primer cuarto propio.
Mis padres se separaron y comenzó un vaivén de casas para mí. La primera, aunque nunca llegué a considerarla como mía, era un pequeño apartamento situado en la calle Conde Duque, en Argüelles. La segunda, una adorable vivienda en una nueva colonia de la calle Embajadores, entre Santa María de la Cabeza y Legazpi. La tercera fue un piso grande situado al lado de Pío XII, cerca de la cuesta de los Sagrados Corazones.
Luego me fui a vivir a mi antigua casa de la calle Amparo, al principio con una compañera de piso. Luego, ya solo, me mudé un poco más abajo, a un pequeño piso conocido amablemente como "el zulo", tercero sin ascensor, donde viví cosas interesantes. Y por último me cambié a mi actual residencia en el "transmanzanarino" barrio de Puerta del Ángel.
Me he movido bastante y mi hogar se ha movido conmigo demasiadas veces.
Tantas que creo que ya casi no tengo hogar. Lo he ido dejando por el camino. Mi casa es simplemente un lugar donde almaceno "mis cosas". Son muchas cosas, pero pocas son realmente mías. Anoche me dijeron una frase estupenda que a grosso modo dice que aquello que se tiene en el fondo de un armario tampoco se tiene realmente. Digna de elogio sin duda. Mi casa entera es un fondo de armario.
Pero me gusta, tiene cosas que nunca había tenido desde que me fui a vivir solo, como persianas, bañera, luz directa, y la posibilidad de ofrecer alojamiento a alguien que quiera quedarse con relativa comodidad, siempre y cuando no le importe el estado de perenne desorden que reina de puertas para adentro.
También tiene una gotera, pero eso es otra historia.
Luego vino la casa de Leganés, situada cerca del entonces proyecto de centro comercial Parquesur. Una casa grande, luminosa, y donde tuve mi primer cuarto propio.
Mis padres se separaron y comenzó un vaivén de casas para mí. La primera, aunque nunca llegué a considerarla como mía, era un pequeño apartamento situado en la calle Conde Duque, en Argüelles. La segunda, una adorable vivienda en una nueva colonia de la calle Embajadores, entre Santa María de la Cabeza y Legazpi. La tercera fue un piso grande situado al lado de Pío XII, cerca de la cuesta de los Sagrados Corazones.
Luego me fui a vivir a mi antigua casa de la calle Amparo, al principio con una compañera de piso. Luego, ya solo, me mudé un poco más abajo, a un pequeño piso conocido amablemente como "el zulo", tercero sin ascensor, donde viví cosas interesantes. Y por último me cambié a mi actual residencia en el "transmanzanarino" barrio de Puerta del Ángel.
Me he movido bastante y mi hogar se ha movido conmigo demasiadas veces.
Tantas que creo que ya casi no tengo hogar. Lo he ido dejando por el camino. Mi casa es simplemente un lugar donde almaceno "mis cosas". Son muchas cosas, pero pocas son realmente mías. Anoche me dijeron una frase estupenda que a grosso modo dice que aquello que se tiene en el fondo de un armario tampoco se tiene realmente. Digna de elogio sin duda. Mi casa entera es un fondo de armario.
Pero me gusta, tiene cosas que nunca había tenido desde que me fui a vivir solo, como persianas, bañera, luz directa, y la posibilidad de ofrecer alojamiento a alguien que quiera quedarse con relativa comodidad, siempre y cuando no le importe el estado de perenne desorden que reina de puertas para adentro.
También tiene una gotera, pero eso es otra historia.
9 comentarios:
Casas hay muchas. Lo verdaderamente importante es que la consideres un hogar. Y eso no va a depender de las cosas materiales que puedas tener en ella, si no de lo que hayas vivido entre sus cuatro paredes :)
Yo he tenido 6 casas a los largo de mi vida, y sólo dos de ellas (en la que viví de los 6 a los 23 años y la actual) son para mi hogares.
La hospitalidad no está en la casa, sino en sus habitantes.
Por esto, tu casa es un palacio.
Tu casa es estupenda. es verdad que con una reforma ganaría mucho, pero tiene detalles maravillosos, como ese pedazo de patio.
Y sí, yo creo que tiene smuchas cosas, pero si tú estás contento con ellas, están bien. Si algún día te empiezan a molestar realmente, ya te desharás de ellas :)
Lo que tiene de maravillosa tu casa es que tú vives dentro. Eso hace que siempre haya estado abierta a cualquier amigo que la haya necesitado.
AY, el dia que esa gotera desaparezca, la casa ya no será la misma.....
La de dolores de cabeza que ha dado, por dios... XD
No tendré por un casual en tu casa uno de mis calzoncillos, ¿verdad? Es que me falta uno desde hace años y ya no sé dónde buscarlo ;)
Pues a mí tu casa me gusta, oye. Seguramente por ese patio que menciona Rapun.
Pues no he tenido el gusto de ver el resto de tus casas, pero sigo pensando lo que ya te dije una vez. Tu casa actual me encanta.
Siempre la veré como una especie de respiro dentro de un caos de asfalto, y estoy decuerdo con Athair, lo maravilloso es que tú estás ahí. Pero a parte de eso, tiene un encanto especial.
Nunca podré agradecerte que me permitas disfrutar de ese trocito de cielo!
Besotes!
Joer las dos casas de Embajadores siempre seran algo especial y que me gusta mucho recordar, que tardes/noches pasamos por alli.
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